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MUERTE DE VENANCIO BLANCO


Esta semana murió el escultor salmantino Venancio Blanco, ilustre escultor de trayectoria dilatada en la escultura, enmarcada esta en la llamada "neofiguración". Una significativa pérdida para el mundo del arte salmantino que despide a otro de sus más importantes representantes.



Desde el MHAM nos sumamos con este artículo a los homenajes a este escultor tan querido en Salamanca y con el que Ángel Mateos compartió momentos artísticos.


Venancio Blanco compaginó desde muy pronto su labor escultórica con la de docente, muy vinculado siempre a las escuelas de Bellas Artes, fue miembro de la de San Fernando en Madrid desde 1977, además en 1981 fue nombrado director de la Academia Española de Bellas Artes en Roma.  




Sin duda este bagaje contribuyó a su reconocimiento artístico, siendo quizás, nuestro escultor salmantino más reconocido fuera de nuestro ámbito; no obstante, a parte de las obras públicas que embellecen plazas o calles en Salamanca, también tiene obra en Madrid, Sevilla, San Sebastián, Valdepeñas..., e igualmente está representado en numerosos museos, como el Reina Sofía de Madrid,  el de Arte Contemporáneo de Sevilla, o los Museos de Bellas Artes de San Fernando en Madrid y Salamanca, así como extranjeros: en Amberes, el Museo Nacional de El Cairo, Nacional de Oslo, del Vaticano... Así en este sentido, puedes ser también el escultor salmantino más premiado, destacando el Premio Nacional de Escultura (1959), la Primera Medalla de Escultura de la Exposición Nacional de Bellas Artes (1962), el Gran Premio de Escultura de la V Bienal de Arte de Alejandría o la Medalla de Oro de la IV Bienal de Arte Sacro de Salzburgo, y naturalmente en su tierra obtuvo el Premio de las Artes de Castilla y León 2001, y la Medalla de Oro de la provincia de Salamanca 2009.


En el año 2008 creó la Fundación Venancio Blanco para gestionar su patrimonio, con una labor muy implicada con la juventud y los niños, cuenta desde 2015 con la gestión de la Sala de Santo Domingo, en Salamanca,  en colaboración con la Fundación Mapfre, donde podemos apreciar de forma regula su obra.
En la capital sus obras públicas más significativas son el Monumento al Vaquero Charro en la Plaza de España, el Monumento a Gerardo Gombáu enla Plaza de San Julián, o el Monumento a San Francisco de Asís, en el Campo de San Francisco, además de la Santa Teresa que se puede ver delante de la Basílica de Alba de Tormes.



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